La casa egipcia
Las disposiciones de la casa egipcia concuerdan con las de todas las habitaciones asiáticas: son viviendas introvertidas, sin ventana al exterior, la fuente de luz proviene solamente de los patios interiores y están techadas con terrazas que suministran una agradable temperatura durante las noches de verano. Los planos de la figura 35 están tomados de las ruinas de Tell-el-Amarna, la planta A representa salas independientes entre sí, agrupadas alrededor de un patio central; el plano B, una serie de piezas dispuestas a lo largo de un corredor, lo que permite una iluminación muy escasa;
solamente la necesidad de protegerse contra el calor puede justificar semejante disposición.
Por su construcción, las habitaciones egipcias se parecían a las actuales chozas de los fellahs: muros de ladrillo crudo y terrazas sobre troncos de palmera unidos.
La palmera, para poder resistir la carga de una terraza no admite más que débiles cargas: de ahí los locales tan estrechos que parecen corredores.
La iluminación, de igual modo que la ventilación, se hace por aberturas verticales, verdaderas aspilleras.
A menudo, un pórtico o galería rodea la casa e impide que las paredes sean caldeadas directamente por el sol; el techo está resguardado por una terraza sobre pilares: en resumen el departamento posee una doble techumbre con interposición de
una capa de aire continuamente renovado.
La idea de fachadas monumentales que anuncien desde el exterior la importancia y riqueza de las habitaciones, parece extraña a los egipcios; los orientales evitan despertar la susceptibilidad y la envidia mediante la exhibición de un lujo aparente.








