El templo en la Mesopotamia

El templo en la Mesopotamia
Todo templo súmero de importancia se acompaña de una torre de pisos o Zigurat,
colocada a su lado. Se llega a la cima de éstas enormes masas de tierra apisonada,
por rampas de suave pendiente que rodean los pisos, o por escaleras que llevan de
una terraza a otra.

La Zigurat estaba coronada por una capilla. Estas torres
gigantescas (Zigurat) que fueron los principales monumentos de Babilonia, eran a la
vez templos y observatorios: las dos ideas se confundían en una comarca donde la
religión estaba constituida por el culto de los astros. Los bajorrelieves reproducen las
siluetas de esas torres; Herodoto y Estrabón las describen y el observatorio de
Khorsabad ejemplifica el detalle de su plástica externa, constituida por (figura 43)
macizos sobre planta cuadrada que afectan el aspecto general de las pirámides.
Sobre los flancos del macizo se desenvuelve una rampa suave que permite subir los
materiales durante el proceso constructivo, sin recurrir al auxilio de andamiajes y brinda
acceso a la plataforma superior donde se eleva el santuario principal. Los pisos
sucesivos, conforme a los relatos de Herodoto y a las indicaciones de Khorsabad,
figuraban en igual número que los planetas y se pintaban con los colores simbólicos
que se sucedían en el siguiente orden : blanco, negro, púrpura, azul, rojo; la playa y el
oro eran reservados a los últimos pisos.