El palacio en la Mesopotamia
Las ruinas de Tello han revelado las disposiciones de conjunto de un palacio caldeo,
perteneciente a las edades más antiguas de la arquitectura: una muralla común
encierra tres grupos de construcciones, desarrollándose cada uno en torno a un patio
central y contando con sendas entradas independientes: el plano está visiblemente
concebido con el fin de establecer la independencia más absoluta entre las
habitaciones de recepción, los departamentos privados y los locales de servicio.
Tal es el principio que rige las distribuciones realizadas en los palacios asirios durante los siglos IX y VIII. Khorsabad, es un modelo de sabia distribución, donde la vida de un monarca asiático se lee claramente, con sus refinamientos y sus recelos. El palacio, figura 45, se alza sobre una plataforma a la que se accede por rampas hoy desaparecidas.
La planta está trazada sin ninguna simetría, ni otra preocupación que la de satisfacer a
las necesidades. Se diferencian los siguientes núcleos :
¨ T. Torre o Zigurat, que sirve de templo
¨ A. Alojamiento de huéspedes notables o salas de audiencia (algunos consideran
que era el harem)
¨ Alrededor del patio interior C y de la explanada B ( su sup. alcanza una hectárea)
se agrupan dependencias (caballerizas, depósitos, alojamiento de la gente de
servicio)
¨ S. Entrada principal a una primera sala, luego hay que atravesar una segunda
puerta para llegar a la gran sala de recepción M, punto central hacia el cual
convergen seis puertas monumentales.
¨ Z. Es la última puerta que abre sobre la plataforma del trono H permitiendo tan sólo
dirigir una visual oblicua sobre el pabellón real, y el visitante pierde
inmediatamente de vista al soberano antes de alejarse a través de la puerta V
Un rasgo característico de la fisonomía exterior de los palacios asirios es la ausencia de
ventanas en la planta baja. Es que la habitación asiática deber ser impenetrable a las
miradas extrañas. Cuando los bajorrelieves indican una abertura para iluminación, la
muestran reducida a una aspillera bajo el techo: la luz llega preferentemente de los
patios. Respecto a los quioscos, los bajorrelieves muestran al rey concediendo sus
audiencias o recibiendo los homenajes en estos pabellones.
Si se llega a la época Asiria, es decir, al período que comprende los siglos IX al VII, se
comprueba la existencia de numerosos monumentos. Los principales son:
¨ El palacio de Asurnazirpal, al N.O. de Nimrud (870)
¨ El palacio de Sargón en Khorsabad (715)
¨ El palacio de Senaquerib en Kuiundjik (690)
¨ El palacio de Asarhaddón, al S.O. de Nimrud (675)
¨ El palacio de Asurbanipal, al N. De Nimrud (660)
Durante este período brillante, desde el palacio de Asurnazirpal al de Asarhaddón, el
arte de la construcción pareciera experimentar un progreso contínuo: la luz de las
salas aumenta sin cesar, lo que supone procedimientos cada vez mas perfeccionados.
Mientras que las más amplias salas del antiguo palacio de Nimrud tienen a lo sumo,
una luz de 7 m, las de Khorsabad alcanzan y sobrepasan los 10 m. Los arquitectos de
Asarhaddón se atreverán a construir una sala de 19 m. de ancho, aún cuando
renuncien a cubrirla en un tramo único, subdividiéndola posteriormente con una
espina que la separa en dos naves
Las ciudades estaban rodeadas de formidables defensas: Mesopotamia es la clásica
comarca de fortificaciones. Babilonia constituyó una verdadera provincia circundada
de muros con campos cultivables, a fin de poder resistir un asedio.
El palacio de Khorsabad, ver ilustración, no estaba encerrado dentro del recinto
general de las murallas, sino en cabalgado sobre ellas.
Ocupaba tal posición sobre una de las orillas de manera de permitir, en caso de
insurrección, refugiarse en el llano o ganar el Tigris.
Nunca se enfrentaban dos puertas opuestas de la fortificación; se cuidaba de quebrar
la alineación a fin de interceptar las visuales directas.








