Arquitectura y mano de obra

Arquitectura y mano de obra
En Egipto, los obreros formaban corporaciones cuyos fundamentos se encuentran en todos los países de Oriente: las monarquías orientales sin excepción, han reclutado las fuerzas obreras; no conciben sino el monopolio, el trabajo forzado y el vasallaje.
Se encuentra un indicio de monopolio en esos sellos reales impresos en los ladrillos que se encuentran aún en las construcciones privadas, lo que parece excluir, o por lo menos restringe la idea de una organización libre.
El monopolio era, si no el modo exclusivo al menos el habitual en obras que exigen una preparación profesional; y para los trabajos que requerían solamente la fuerza, los reyes de Egipto empleaban los cautivos, los refugiados y los esclavos. De ahí ese desdén por los obstáculos materiales, ese derroche desmedido de mano de obra.
En la Mesopotamia, la época de Asurnazirpal y de los Sargónidas de Asiria, es el período de los éxitos militares que ponían al servicio de la supremacía Asiria pueblos enteros, transportados como lo fueran los hebreos, para trabajar en las construcciones.
No se necesitaba para alzar un palacio otra cosa que obreros capaces de modelar y apilar ladrillos.
9ª Simetría : En cuanto a la disponibilidad de la mano de obra, la vemos surgir en Egipto y Mesopotamia como consecuencia natural del régimen instaurado. El emprendimiento de grandes obras no encuentra obstáculo. Hay superabundancia de
brazos que pueden ser fácilmente abocados a la tarea de levantar obras monumentales.